27 nov 2009

Perros en el subte

El otro día dando vueltas en la red, me encontré con esta entrada en ESTE blog.
Se la mostré a mi mami, y ella sonrío... asique, se las dejo para que la vean. Uds también van a sonreir.








De vez en cuando (muy de vez en cuando) veo a un perro paseando por el subte. Una vez estaba lleno de gente, pero igual se le hizo un huequito para que viaje parado. En general van de un lado al otro por los pasillos, o duermen la siesta en un rincón. En esta ocasión subió en la estación Dorrego de la Línea B, para el lado de Los Incas en donde me imagino lo habrán deportado de vuelta para Pellegrini por no ser de raza.
Al subir, lo primero que hizo fue acercarse a varios de los pasajeros para recibir caricias en la cabeza y lomo. La entrada del perro cambió el clima de vuelta a casa del vagón, ya que todos los pasajeros (que no eramos muchos que digamos) nos alegramos por la visita y nos miramos con complicidad, sonriendo en silencio. Si se hubiera dado el diálogo hubiera sido textualmente así:

pasajero 1: -Je, el perro...-
pasajero 2: -Qué cosa estos perros...-
pasajero 1: -y... son así...-

Como todos ya intuíamos esas palabras, decidimos no abrir la boca para no ser redundantes.
El perro se subió al asiento al lado de una chica despertándola, y recibiendo más caricias en la cabeza una vez que ella entendió la situacion. El perro se acomodó hecho una bolita, y se puso a lamer la baranda que cualquiera de nosotros va a agarrar mañana para luego llevarnos la mano a nuestros ojos, nariz y boca.
Despues de unas diez lamidas bajó la cabeza y se puso a dormir

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